dilluns, 20 d’octubre del 2014

Hoy he oído como hablaban de ti.


hoy he oído como hablaban de ti, aunque siempre digo que se callen; que no quiero escuchar como eres feliz pero no he podido evitarlo. Ha sido escuchar tu nombre y que me empiecen a sudar las manos, he vuelto a escuchar el latido descontrolado de ese corazón que creía que se había quedado sin vida, esas pupilas dilatadas que ante todos me han delatado; esa sonrisa que he intentado esconder y no he podido al oír cómo hablaban de ti. Y yo pensando que ya no me afectabas, pensando en que si me preguntaban por ti, ya no me dolerías ni tendrías todos esos efectos en mi pero, mírame, vuelvo a estar y desde que te habías ido yo ya no era. Ya sabes que sin ti no soy y ahora parece que vuelvo a ser. 

hoy he oído como hablaban de ti y aunque he empezado a sonreír sin quererlo, he acabado llorando queriendo, porque sí, a masoquista no me gana nadie y he llorado sabiendo lo bien que te va sin mi; que sigues hiendo a ese bar en el que cada mañana te pedías un café solo pero conmigo, ese en el que entrelazabas una de tus manos con las mías debajo de la mesa y entre susurros me decías '¿sabes lo bonito que es quererse y que ni el mundo se de cuenta de que lo hacemos?', me han dicho que sigues sonriendo con esa sonrisa matadora dejando a su paso víctimas mortales pero que ninguna tiene el poder de acabar contigo como yo lo hice. Dicen que en ocasiones todavía me buscas pero que al mundo tus besos no le faltan y que a falta de los míos buenos te son los de cualquiera. Dicen que el color de tu mirada ha perdido su esencia desde que no es a mi a quién me miras. Dicen tantas cosas que nunca sabes lo que creer..dicen que me echas de menos pero si la gente tuviese razón ya habrías vuelto a nuestro sitio favorito del mundo a la misma hora de siempre pero yo he vuelto y te espero y no estás. Intento esperar esos diez minutos de siempre que te hacías de rogar pero ha empezado a hacer frío y el invierno ya es suficientemente frío sin ti.

hoy he oído como hablaban de ti y ya no me dueles- me gustaría decir- pero supongo que eso es algo que no puedo. He oído como hablaban de ti y aún rompiéndome más por dentro, no he dejado de sonreír ¿sabes por qué? Por que quiero que cuando esa gente que me habla de ti, te hable de mi; te diga que estoy de puta madre, que no te necesito y que parezco feliz. Quiero que cuando te hablen de mi; te salga esa sonrisa que siempre te salía esperando que yo la besara y que entonces notes esa ausencia de mi sabiendo que ninguna otra logrará lo que yo logré. Sabiendo que no hay una chica mejor para aguantar a un loco enamorado como tú. Así que no me pidas que te espere que yo ya no lo haré. Y solo espero que cuando te hablen de mi te sientas tan vacío como me siento ahora, espero que cuando vuelvas a nuestro bar a tomarte ese café lo notes amargo y no vuelvas nunca más queriendo dejar todo nuestro atrás. Espero que busques a tientas mi mano bajo esa mesa y solo encuentres ese espacio vacío que no te complementa como yo lo hacía. Solo espero que cuando te hablen de mi tu pulso se descontrole, agaches la mirada esperando levantarla y tenerme ahí, que se te dilaten las pupilas al verme sabiendo que eso es lo único que necesitas, espero que te muerdas el labio conteniendo esas ganas de mi y sólo...no me veas ahí. Espero que cuando te hablen de mi te sientas tan perdido y con ganas de buscarme como yo he tenido día tras día; que te hablen y duela y que en ese entonces te des cuenta de si has salido ganando con lo que has acabado perdiendo. 

-Ann.

dijous, 16 d’octubre del 2014

Tienes miedo y eso duele.


¿Sabes cuál fue tu error? Decidiste tomar la vía fácil y rápida pensando en que no te iba a doler, preferiste irte de mi vida antes de venir conmigo, buscarme, contarme tus miedos y yo poder calmarte, para eso estaba y no supiste verlo. No iba a decirte que las cosas iban a estar bien porque ni yo misma lo sabía pero hubiese hecho que esos miedos dejasen de controlarte y hubiese evitado ese error tan grande que has cometido. Dejarnos ir, así sin más, sin venir a cuento. De un día para otro, simplemente nos perdimos; como si fuésemos dos enamorados que ya no se quieren tanto y no, joder, yo te sigo queriendo igual o más que el primer día. Sigo siendo la tonta que espera a que vuelvas porque no quiere aceptar que ya te has ido, no puedo. A veces me paro a pensar y me pregunto si todo esto no te duele, si me echas de menos tanto como yo hago contigo; ¿le hablarás a alguien de mi? Cosas estúpidas supongo. 
Recuerdo que me decías que perderme te dolía, hablarme te dolía, no tenerme te dolía pero..¿y lo que a mi me duele no cuenta? Joder, que no hay noche en la que no te llore porque te echo en falta. Me dolió darme cuenta que no tenías la suficiente confianza para contarme todo aquello que te atormentaba, me duele que hayas tirado la toalla y no hayas seguido luchando por algo que, ambos, creíamos que valía la pena. Me duele dolerte. Me dueles. Tú, en todos los sentidos de la palabra dolor. ¿Como coño pasa una persona de hacerte feliz a hacerte daño? No tengo ni puta idea pero, tío, no dolías cuando me llamabas para escuchar mi voz de recién levantada y te reías de mi risa, no dolía el ponerme nerviosa cuando decías que ibas a llamarme sabiendo que odio hablar por teléfono, no dolía saber que te quedabas unas horas más conmigo cada noche, no dolía que hicieses eso por mi, no dolía tener una sonrisa constantemente en mi cara por tu culpa, ni tampoco dolía dejarme el móvil en sonido cada mañana para que tus buenos días fuesen los que me despertaran, no dolía oírte suspirar al otro lado del teléfono sintiendo que lo tenías todo ni tampoco dolía imaginarnos acurrucados juntos en el sofá sabiendo que eso era lo único que necesitábamos, no dolía quererte y joder cómo duele el no tenerte pero, eso ¿a quién le importa? A nadie le importa que eso me duela y si esto es lo que querías, adelante, si querías echarme de tu vida como se echan a las cosas que no quieres, aquí lo tienes. No digo que sea lo mejor, para mi no lo es; pero tenerte a ratos no es suficiente, no puedo fingir que no me duele. Tú me hablas de tu dolor y yo te hablo del mío, dolores distintos pero, chico, el dolor más bonito has sido tú y a veces me paro a pensar y desearía que dejásemos de dolernos y empezarnos a querernos como hacíamos sin importar si los ojalás que nos imaginamos dejarán de ser eso y pasarán a ser aquello que tanto ansiamos. No sé qué coño será de nosotros pero quiero que sepas que aunque me vaya de tu vida, aquí voy a seguir queriéndote; es que no me sale no hacerlo y espero que te valga la pena dejar todo esto porque a mi valer la pena no me la vale, sólo me la da. Es una pena que algo que era tan bonito acabe doliendo tanto, ¿no recuerdas lo felices que habíamos llegado a ser? Dime, ¿dejaste de sonreír en algún momento cuando estábamos juntos? Dímelo, necesito oírlo.
Me cuesta tanto seguir escribiéndote pero siento que esta es la única forma que tengo de tenerte y, joder, te necesito. Recuerdo que una vez me dijiste que no te cansabas de quererme y que me necesitabas, ¿tan rápido te has cansado? No puedo entenderlo pero no te preocupes, supongo que el que habla es este maldito dolor que sólo quiero que se acabe pero parece que se quedará para largo. ¿Sabes lo que pienso? Que no supimos cuidar este amor, no supimos regarlo día a día y a la larga se ha acabado marchitando y ahora ya no queda nada. Sólo quedan un par de desconocidos con recuerdos en común que, en partes distintas del mundo, se siguen queriendo y que por miedo no se arriesgan a tener algo tan bonito como lo que teníamos. Bueno..rectifico; yo sí me arriesgaría pero ya me conoces, yo siempre espero lo imposible aun sabiendo el propio significado de la palabra. Espero que vuelvas y me digas que me quieres; que todo vuelva a ser como antes pero eso es algo que ambos sabemos que no va a pasar, ¿y sabes porqué? Por que tienes miedo, pero yo también lo tengo y aún sabiendo lo insegura que soy ¿sabes qué? Hacía tiempo que había dejado de tenerlo porque tenerte a ti valía mucho más la pena que vivir con ese miedo que a la larga no me daría los besos que tu ibas a darme y que ahora ya no nos daremos. 


-Ann.

diumenge, 12 d’octubre del 2014

Si de algo estoy segura de que vale la pena; ese algo eres tú.



Esto va para ti, sí el que está leyendo esto.. sólo quiero que pongáis cualquier canción de fondo y leáis esto atentamente. A mi, en mis peores días me hubiese gustado que alguien me dedicase este tipo de palabras que voy a dedicaros ahora.

No sé si para vosotros este es un buen día, ni siquiera sé si os habéis levantado con el pie izquierdo ni tampoco a qué coño viene ese dicho pero hay días en los que no sabes porqué, te vienes abajo sin motivo aparente y a veces desearías que alguien te entendiera o que simplemente alguien se diese cuenta para así poder darte un abrazo de esos que, a veces, necesitas y no tienes. Cada uno tiene su vida, sí, pero no siempre cada persona es lo suficientemente fuerte para poder con ella.. la mayoría de las personas de nuestro alrededor ni se dan cuenta de lo hecho mierda que llegamos a estar a veces, se supone que para nuestra edad no existen los problemas y, el único problema es que no se detienen a conocernos, ni siquiera a preguntarte si estás bien o cómo te ha ido ese examen, ¿qué tal con las amigas? ¿y ese chico que te gusta qué? ¿y lo poco que a veces llegas a quererte? ¿si aún sigues llorando a esa persona que has perdido? Nunca se paran a preguntar si estamos teniendo un buen día hasta que no nos ven en nuestros límites y lloramos y, a veces, es bonito que alguien se de cuenta de que estás mal antes de llegar a esos extremos y por eso, hoy, aquí y ahora, quiero deciros que por muy grandes o pequeños que consideréis vuestros problemas; no hay nada que no se arregle con el tiempo. Y quiero que aunque miréis a vuestro alrededor y no veáis a nadie, siempre tendréis a alguien- yo, o cualquier otra persona- que quiera veros felices. Es duro, es duro seguir día tras día cuando te das cuenta de que hay la misma mierda de siempre en diferentes momentos y que parece que no se acaba pero oye, somos jóvenes y las malas rachas no pueden durar eternamente, siempre podemos intentar echarle huevos y acabar con ellas antes de que éstas acaben con nosotros. No he venido aquí a deciros que todo va ir a bien, ni que las cosas mejorarán porque eso no lo sé ni yo, sólo he venido a deciros que no estáis solos porque estoy segura que en cualquier parte del mundo tenéis a alguien que sería un poco más feliz si vosotros lo fueseis y por eso, muchas veces yo sonrío, por ellos. Porque me paro a pensar y me doy cuenta de que mi felicidad no solo es la mía sino también de aquellos que me importan y les importo. Y no sé si hoy para vosotros es un buen día pero, chicos, quizás mañana lo es y vosotros podríais hacer que lo fuese; siempre he dicho que todo se arregla menos la muerte y para eso; aún queda mucho. Y, escúchame.. sé que eres fuerte; sólo hay que verte después de haber soportado toda la mierda que has tenido que soportar, sigues aquí, mírate, yo estaría muy orgullosa de alguien como tú. Así que no des todo por perdido, ni te hundas porque no vale la pena y si de algo estoy segura de que vale la pena; ese algo eres tú. 

Así que, si en algún momento tienes ganas de llorar, hazlo. Nunca viene mal pero quiero que hagas una cosa; cuando acabes de llorar, vete al baño, sécate las lágrimas y lávate la cara y sonríe al espejo y, así, con esa sonrisa es como quiero verte. Y estoy segura que llegará el día en que sonrías frente al espejo y será de verdad porque serás feliz y yo, aquí perdida, estaré muy orgullosa y feliz de que lo seas porque después de toda esta mierda, te lo mereces más que nadie y eso quiero que lo sepas. 


-Ann.

Y en noches tontas sólo quieres desaparecer.



A veces desearía poder parar el tiempo y decirle a mi corazón que se detuviera con ésta mierda; que dejase de latir por ese alguien que ya no está, que ya no tiene sentido seguir mirando atrás creyendo que volverá. Pero no sé qué nos pasa que tenemos esa extraña manía de no perder nunca la esperanza creyendo que existe la posibilidad de que vuelva, ¿por qué no? Te preguntas, si te quiere tanto como decía e incluso más de lo que tú llegas a quererle, vendrá..pero, ahí está la trampa, que no te quieren lo suficiente- o nada- cómo para quedarse. Mira a tu alrededor y dime, ¿qué coño ves? Porque yo no veo nada, ¿no te cansas de dar, dar, dar y no recibir nada? ¿no te das cuenta que por mucho que des toda tu vida por alguien, ese no la dará por ti? Es injusto, lo sé, pero no todos estamos dispuestos, como tú y como yo, a querer cómo queremos. Y no aprendemos eh, damos todo lo que tenemos por alguien que al final se va y te quita todo lo bueno que tenías y que te había dado y, le lloras, porque sí, lo haces; no te engañes. Y no le lloras porque te haya dejado sin nada, le lloras porque esa persona te ha importado tanto que el vacío que te ha dejado al irse no es comparable con ningún otro tipo de vacío. Piensas que quizás con cada lágrima llenarás ese hueco que han dejado pero sabes que, ni aún pasando años, nadie será capaz de significar lo que él y no sé cómo me lo monto que; cada noche, intento odiarle pero al final solo acabo odiándome un poco más a mi por pensarle tanto; ¿os he dicho que odio las noches? El otro día, me vine abajo- ¿cuando no me pasa eso?- Y le lloré, joder si lo hice; me senté detrás de la puerta de mi habitación y lloraba y le gritaba en silencio a este vacío que me ha dejado; ¿habéis tenido nunca ese pensamiento de querer desaparecer? Joder, yo últimamente lo tengo constantemente. Sentía que nada tenía sentido desde que nos habíamos dicho adiós; y le lloré supongo que no lo suficiente cómo para que volviera pero sí lo suficiente para darme cuenta que no valía tanto la pena. Sabía, entre lágrimas, que aunque pasara el tiempo y él intentase enamorarse; nunca encontraría a alguien que, como yo, le quisiera incondicionalmente a pesar de sus miedos e inseguridades, a pesar de toda la mierda que llevábamos ambos encima. Era capaz de soportar todo eso suyo tan sólo por tenerle sin saber que, a la larga, acabaría hundida de tal manera que parecía que la única persona que podía sacarme de ésta mierda; era la misma que me había hundido en ella. 


-Ann.

dilluns, 6 d’octubre del 2014

Lo raro no era quererla, lo raro era que alguien tan increíble como ella, no se quisiera.

Ella se odiaba pero la primera vez que la vi pensé en que tenía los hoyuelos más bonitos que había visto jamás y, por eso, siempre intentaba hacerla reír porque aparte de ser una de las mejores melodías que cualquier cantante desearía, en ese instante aparecían de nuevo esos hoyuelos que podían acabar conmigo. Ella siempre decía que todo el mundo le decía que tenía una sonrisa preciosa y no se equivocaban, creo sin duda alguna que esa era la sonrisa más sincera y aún teniendo imperfecciones, la más perfecta. Y la hacía reír porque eso me daba la vida, tío. Te miraba fijamente mordiéndose el labio intentando aguantar sin reírse sabiendo que segundos después iba a estallar a carcajadas y mientras, yo, me fijaría en como se le achinaban los ojos, en como se tapaba la cara para no verla reír así, y ese sonido podía darle vida a cualquiera y eso me molestaba porque sólo quería que me la diese a mi. Ella siempre me decía que la odiaba, que no le gustaba reír pero por mi aprendió a hacerlo sin miedo a que la gente de alrededor la mirase, yo siempre le decía que estaba preciosa y reía. A carcajadas. Creyendo que le mentía y no, joder, odiaba que se quisiera tan poco. Me había pasado días y noches deseando que ella se pudiese ver con los mismos ojos con los que yo la miraba para saber que era la persona más bonita que nadie se iba a encontrar jamás.

Ella odiaba su pelo, siempre lo usaba como escudo e intentaba taparse los ojos con él sin saber que por muy común que fuese el color de sus ojos, le quitaban el sueño a cualquiera, a mi. Y no sabéis las veces que había deseado abrazarla y esconderme en su larga melena y oler esa fragancia a coco que me volvía loco. No sabéis las veces que he pensado que el mismísimo paraíso estaba ahí, en su cuello, ni tampoco las veces que he deseado enredar mis dedos por todo su pelo, esa larga melena que parecía estar tejida por dioses que intentaron hacerla perfecta y lo consiguieron. 

Ella odiaba mirarse al espejo pero por mi lo intentaba; a veces la veías ahí delante, frágil y callada, mucha gente pensaría que simplemente se estaría observando pero yo, yo sabía que dentro de su mente no dejaba de repetirse lo horrible que era y cómo alguien como yo podía quererla. Y cuando la veía demasiado seria, me ponía justo detrás suya, la rodeaba con mis brazos y me apoyaba en uno de sus hombros y la miraba fijamente en el reflejo del espejo y con una pequeña sonrisa le decía lo preciosa que estaba y, aunque no quisiera, ella siempre acababa sonriendo. Y después se giraba, se giraba para besarme sabiendo que en ese beso me decía aquellos 'gracias' que no tenía valor a pronunciar sabiendo que, con esas estupideces que yo le hacía, empezaba a quererse un poco más.

Ella odiaba tantas cosas que yo empecé a querer pero, hostia, teníais que ver lo feliz que era cuando estaba conmigo, se reía sin miedo, se miraba al espejo sabiendo que yo aparecería por detrás, se peinaba queriendo estar más guapa sin saber que a mi me gustaba más desmelenada, más despeinada; a lo loco, después de hacer el amor; en ese instante cuando me sonreía y me decía lo mucho que me quería estaba preciosa. Qué digo preciosa, estaba increíble, insuperable. No había cosa más bonita que verla despertar entre mis brazos y sentir que cada vez que ella no podía más, se venía a refugiar en estos sabiendo que ahí, era el mejor lugar de todos en el que llorar porque sabía que yo la cuidaría y, ahora que no estoy ahí para cuidarla me pregunto si se seguirá queriendo como me gustaría que lo hiciese, queriéndose tanto como yo le quise y le quiero.

Ella se odiaba y yo la quería y quería enseñarle en que lo raro no era que alguien como yo, un gilipollas, la quisiera..lo raro era que alguien tan increíble como lo era ella ni se amara. Era fácil de querer, joder, la mirabas y te sonreía y ya la querías. No podías no hacerlo y yo tuve la suerte de conocerla y es que cuando encuentras a alguien así piensas en todas las noches en las que has estado solo y, te das cuenta de que esas noches no eras ni la mitad de feliz que lo eres con ella y sí, la quise y lo sigo haciendo y ella no se quedaba corta en eso, no sabéis lo bonito que quería, a su manera porque ella nunca te lo decía pero te miraba a los ojos y sabías que lo hacía, con ese brillo te decía lo mucho que te quería y hasta ahora no hay nadie que me haya querido así y aunque la haya tampoco la quiero como la seguiré queriendo a ella. No habrá otros hoyuelos en los que me pierda ni a los que quiera besar, ni unas ojeras tan bonitas por las que velar, ni unos labios mejores a los que besar, ni una chica tan perfecta como lo era ella a la que querer y amar. 


-Ann.

dissabte, 4 d’octubre del 2014

Gente que no se quiere y están juntos y nosotros, amándonos, nos dejamos ir.

hoy he decidido que ésta será la última vez que te escriba, al menos, de eso intento convencerme. Seguiré escribiendo pero me guardaré para mi el por quién escribo, nunca nadie lo sabrá; se pensarán que solo lo hago por hacer, que no viene por ti. He decidido escribirte y no quemaré la carta, prefiero que se la lleve el viento, quién sabe, quizás llega a manos de alguien que cree que lo más bonito del mundo es el amor y se dé cuenta de cómo son las cosas, que no siempre hay finales felices, que yo no soy para ti tanto como creía que tú eras para mi; que ya va siendo hora que la gente abra los ojos y se dé cuenta de cómo son las cosas en esta vida, que no siempre te quieren con la misma intensidad con la que tú quieres y, casi siempre, resulta que sales perdiendo. Pierdes por el camino las promesas que os hicisteis, los planes con los que soñasteis, las risas que dijisteis que algún día las tendríais a dos centímetros de distancia y no a kilómetros. Pero se han quedado en el intento, un intento demasiado bonito que jamás sucederá y, qué decirte, es una pena. 

He salido fuera a escribirte, sentía que en casa se me venían las paredes encima, cada rincón de allí me recuerda cada cosa que nos dijimos, cada cosa que prometimos que sucedería aunque todo se tornase difícil y, mírame, en medio de la calle hundida intentando encontrar las palabras exactas para despedirme de ti y no las encuentro. Sólo sé que está lloviendo y no me importa mojarme; han habido lluvias peores que he tenido que soportar yo sola y no han podido conmigo. Hace frío, el vaho ha empañado el cristal de mis gafas y he tenido que quitármelas, total me las hubiese quitado igual por culpa de mis lágrimas, ya sabes que las despedidas nunca han sido lo mío. Y me tiemblan las manos, no sé si por culpa del frío o por tu ausencia, por saber que no estarás aquí para calmarme cuando más miedo tenga. Y éste es uno de esos momentos en el que más miedo tengo porque decir 'adiós' es duro si no sabes hasta cuando será el próximo 'hola' y si ni siquiera existirá. Y no sé, hoy es un día en el que no sé nada, ni qué vendrá, ni si volveremos a encontrarnos, si me dejaré buscar cuando me necesites, si te dejarás encontrar cuando note esta ausencia de ti. Es un 'no sé nada' constante que me está matando lentamente por dentro y me siento perdida en medio de tanta gente. Y te escribo, sin saber si entenderás la letra entre tantas lágrimas que han ido a caer en la hoja.. te escribo diciéndote tantas cosas...

"El odio que debería tenerte tendría que ser proporcional a todo lo que he llegado a quererte pero, ya ves, no puedo, he intentado cabrearme con todo esto que siento, con todos los recuerdos que hemos dejado atrás y no puedo porque apareces en cada una de tus fotos con esa sonrisa que hace que se le pase el enfado a cualquiera. Y me vienen a la mente todos aquellos momentos en que te la mordías-la sonrisa, digo- aguantándote esas tremendas ganas de mi sabiendo que el día que nos viésemos ardería el amor y dejaríamos una marca en la historia a besos, y nos versaríamos durante toda la noche queriendo parar el tiempo y recordar ese instante durante el resto de nuestras putas vidas. Pero ese momento no llegó, la historia acabó antes ni siquiera de haber empezado y mira que había oído historias bonitas pero la nuestra las superaba con creces, amor, y en ocasiones como esta pienso en lo injusto que es el mundo, que gente que no se quiere está junta por no acabar sola y gente que se ama por encima de cualquier cosa- como nosotros- se deja ir como si de verdad fuese lo mejor para todos y, no sé como te lo haces para olvidarme tan rápido y yo para seguir queriéndote tan lento, no vaya a ser que se me acabe todo el amor que tengo para darte. Tanto amor que no hemos sabido aprovechar y, es una pena. Mucha gente me dice que te deje ir, que no vale la pena pero eso es porque no te conocen, que no saben que con el sonido de tu risa paras el tiempo, el mundo y quizás también un poco mi corazón pero eso no tiene por qué saberlo nadie. Que me dicen que no sirve de nada quererte si no te tengo pero lo que ellos no saben es que te sigo queriendo por si así te acabo teniendo. Llámame tonta pero,  éstas son las esperanzas que mi pobre corazón quiere albergar pensando en que cualquier día, a cualquier hora, volverás. Y no quiero quitarle la ilusión al pobre, que sé lo que duele."

Y no sé qué me pasa que siempre que le escribo siento que nunca será suficiente, que siempre me faltarán palabras para él, me faltarían hojas y diccionarios para poder decirle todo lo que llego a quererle aún sabiendo que ya es tarde para un par de enamorados como nosotros. Sólo espero que si alguien encuentra esta carta, tenga más suerte de la que hemos tenido nosotros. Y si algún día, por razón alguna lees esto, no me lo digas porque saber que lo haces y no vuelves, duele más que saber que sigues con tu vida como si nada, como si yo no hubiese significado todo lo que prometías pero ya sabemos todos como son las promesas. Hoy te las hacen y nunca te las cumplen. Intento acostumbrarme pero es que, de tus labios parecían tan reales; pero ser no es parecer. Así que si lees esto sólo quiero que me des la copia que te dí de la llave de mi corazón que yo me he quedado sin y tendré que dársela a mi próximo amor, si es que lo hay porque, después de ti, he dejado de creer en el amor porque tú te has llevado todo el mío.


-Ann.

dijous, 2 d’octubre del 2014

El Sol seguiría saliendo y la gente seguiría viviendo.

Siento que nada de lo que he hecho a lo largo de mi vida, ha valido la pena. La vida pasa y sólo hace eso, pasar. Y yo mientras me siento en el terrado de mi casa observando cómo el mundo podría seguir perfectamente sin mi; que el Sol seguiría saliendo y la gente seguiría viviendo. Siempre que subo aquí a observar la vida, lo hago con música y en momentos como ese es en los que me doy cuenta de lo sola que estoy y, por eso escribo, cómo si al mundo le importase mi vida, cómo si a esos desconocidos que me leen les importase de verdad el dolor que siento porque me acaban de romper el corazón; sólo un poco más de lo que ya estaba, un rasguño que ni con una dichosa tirita volvería a ser como antes. Y duele, claro que lo hace pero eso no le importa a nadie; a nadie le importa que no le encuentre sentido a la vida, ni que llores ni te sientas sola; ni siquiera a la persona que te ha roto. Mírate, ellos te ven reír y solo se preguntan como coño lo haces para ser siempre tan feliz. Pero no lo eres; y lo sabes porque últimamente no dejas de escribir. Y lo que la gente no sabe es que siempre que escribes, lloras creyendo que luego te sentirás mejor pero eso nunca pasa. Lo único que haces es sentarte ahí arriba observando el anochecer mientras te preguntas dónde o cómo empezó todo aquello que tanto te ha hundido pero no lo recuerdas, parece que sólo recuerdas que ha acabado, que ya no está. Y miras hacia el horizonte sabiendo que no va a volver y te secas esa lágrima que sin querer o queriendo, se te ha escapado sabiendo que vas a echar en falta poder ver como su piel se iluminaba por culpa de los rayos de sol que entraban por la ventana y sabes que esa, sólo es una de las miles de cosas que vas a echar de menos; como verlo medio desnudo caminando por tu pasillo, acurrucarte en su pecho en el sofá o incluso el mensaje en el móvil con sus buenos días aún teniéndolo al lado. Sabes que todo eso ha acabado y sólo pasa otro día y sigues ahí, tirada, observando la Luna; aquella con la que tanto te comparaba y te decía entre susurros que no tenía nada que envidiarte, que no había piel más blanca y más bonita que la mía a la luz de la Luna y, ahora la observo y echo de menos que esté aquí mirándonos a ambas intentando descubrir cual de las dos era la más preciosa cuando al final de la noche siempre me escogía a mi y se venía conmigo. Y, ahora, sólo me queda ella, y en noches como ésta me da por pensar y siento que no somos tan distintas; ambas, ahí arriba, solas, frías y rotas entre una oscura noche ignorando a las estrellas por un cobarde como él que ya no está y mientras la vida sigue y yo no sigo con ella; sólo la veo pasar.


-Ann.