dimecres, 13 d’abril del 2016

Y dolerá, sé que lo hará.


Al principio pensé que no importaba, ¿sabes? Que sería una más de todas esas personas que se fueron. Que dolería pero que sobreviviría, como había hecho hasta ahora. Pensé que no le buscaría en cada rincón ni pondría cualquier excusa para terminar hablando de él pero aún escuchando su nombre sin ser él; pensaba en él. 

Sentí que había llegado el momento que tanto habíamos temido; o que yo tanto había temido. Perder. Porque hay veces que al hacerlo, no se gana y ésta era una de esas veces. Perdí la oportunidad de decirle al mundo que te quería. Perdí la oportunidad de volver a abrazarte aún sabiendo que llegaría esa última vez a la que tanto pánico le tenía. Perdí la oportunidad de poder mirarte a los ojos y perderme en ellos aún sabiendo que ahí, contigo; podía encontrarme. Perdí... no sé; creía que no me dolería, de verdad que quería creerlo pero pasaban los días y comprendí que era ese tipo de persona que llegaba a tu vida y que si se iba; nunca la dejarías ir del todo. Es como un querer y no poder; quieres pasar página, deshacerte del recuerdo y dejar ir ese dolor tan grande que ha dejado en ti pero no puedes, y no puedes porque sabes que al fin y al cabo eso es lo único que te acaba uniendo a él. El dolor. 

El dolor me hace sentir, sin más, sentir que estuviste, que fuiste pero sobre todo, que fui. 

Perderte, al principio significo también perderme. Habías pasado de no ser nadie en mi vida a sentir que podías serlo casi todo y fue verte marchar y no saber qué sería de mi vida sin ti. Es patético; yo lo soy. O al menos sentía que lo era por creer así, por pensar un mísero segundo que necesitaba a alguien, que te necesitaba a ti para ser quién era. Y eso no es así, yo ya era yo antes de ti pero el sentir que valía la pena quererme, vino contigo. No me había querido una mierda, nunca. Ni pensaba hacerlo, ¿sabes? ¿Para qué? Nunca había sido capaz de ver una sola cosa buena en mi pero entonces venías tú, así sin más, y no lo sabes pero querías tan bonito que incluso yo sentía que lo era.

Perderte, al principio significó perderme pero también significó que debía ser fuerte, que no valían los "no puedo" o "no quiero". Que no valían los "no estoy bien", que no valía la pena llorar, que no debía dejar de creer en el amor, que no debía dejar perderme del todo. Que no debía rendirme aunque ganas no me faltasen. Perderte significó tener que volver a lo que era mi vida antes de ti, hostia, eras tan bueno en hacerme olvidar absolutamente todo que ya ni recordaba como era. Quería volver pero no podía. Otra vez el querer y no poder. Vivo en él constantemente. Querer olvidarte y no poder; eras tan jodidamente bueno en hacerme olvidarlo todo que se te olvidó enseñarme a aprender a vivir sin ti, se te olvidó decirme que no ibas a quedarte, que querer no siempre era suficiente, que debías marcharte y dejarme. Se te olvidó cómo recordarme mientras yo me paso los días intentando olvidarte. Y dolerá, sé que lo hará. Como duelen las cosas que importan pero no me da miedo tener que hacerlo, al menos sé que el dolor no me dejará tan fácilmente como tú, amor, me lograste dejar.

-Ann.

dimarts, 8 de març del 2016

Dices que te buscará quién espera que le busques.



La miraba e intentaba verte a ti pero solo era una absurda copia que muy en el fondo sabía que no llegaba a ser ni la mitad de especial que lo fuiste tú. La miraba y quería sentir lo que sentía cuando estuve contigo y me cabreaba yo mismo al darme cuenta de que así no iba a funcionar. Intentaba que su sonrisa fuera como la tuya pero cada vez que la miraba me parecía totalmente distinta. Me miraba y no eran tus ojos los que lo hacían. Y en su momento pensé que cuando la tuviera entre mis brazos y la abrazase así como sentía que lo haría contigo, creía que ese vacío que hace meses se formó en mi, borraría tu ausencia y sentiría que estaba donde tenía que estar pero la abracé y no pasó nada porque no eras tú. En ese momento me prometí que era cuestión de meses, que al fin y al cabo acabaría volviéndome loco como otras personas lograron en mi. Me empecé a fijar en cada mínimo detalle; cuando sonreía se le marcaba un hoyuelo pero justo en el lado contrario al tuyo, y si te digo la verdad hubo un par de veces que me atreví a acariciarlo, despacito; porque dicen que cuando alguien sonríe y tiene hoyuelos al hacerlo es como si floreciera la primavera y no podía destrozar algo tan bonito como eso. Me di cuenta que cuando reía a carcajadas, lo hacía de forma extraña y parecía que una vez que empezaba no podía parar; como todas aquellas veces que tú y yo nos reíamos donde no debíamos y tú -aún habiendo yo parado- seguías y te escondías en mi cuello intentado calmar algo que sabías que no podías. Me fijé que cuando se enfadaba siempre fruncía el ceño y se le formaban unas arrugitas en la frente, como las tuyas en los ojos cuando reías. Con ella aprendí que no podía hablarle después de cabrearme porque corría el peligro de salir dañado y en una de esas me acordé que tú eras todo lo contrario; venías a mi por muy enfadados que estuviéramos y me decías que me querías y aunque yo te siguiera diciendo cien mil estupideces tú no dejabas de responder te quiero; siempre decías que eso era lo que nos mantenía unidos; el querernos tanto y el importarnos tan poco lo jodidos que estuviéramos. 
Me fijé en que siempre tenía los pies fríos como tú pero no sé por qué no dejaba que jugase con los míos mientras dormíamos tan solo para entrar en calor, aunque bueno digo que no lo sé pero sí lo sé; supongo que si la hubiera dejado habría sentido que estaba haciendo algo que no le pertenecía a ella. Me di cuenta, también, de que odiaba madrugar, de que podría tirarse horas y horas durmiendo mientras el mundo seguía... ¿recuerdas la infinidad de veces que te levantabas temprano y no dejabas de darme la lata tan solo para despertarme y estar contigo? Porque yo sí. 
Y nunca me había fijado hasta hace poco; casi nunca voy con ella de la mano, parece fuera de lugar aunque todo el mundo ve lo mucho que supuestamente nos queremos, que la quiero. Tú ni me soltabas, ¿te acuerdas? Y si tenías que salir corriendo porque habías visto algo que te gustaba, me llevabas contigo sin importar nada, aunque tuvieras que pisotear alguien, siempre íbamos de la mano. Incluso te enfadabas con esas farolas que estaban en medio y hacían que tuviéramos que soltarnos; qué estupidez. Eso era lo que pensaba siempre, que no podías ser tan tonta pero lo eras y yo muy en el fondo -aunque quizás no tanto- lo adoraba. 

Y pasaban los meses y aunque la cosa había cambiado, no había día en el que no te comparase con ella, cómo si le faltase algo, como si no fuese lo suficientemente buena aún pensando que sí lo era pero entonces llegabas tú y dejaba de parecérmelo. Y odiaba eso, odiaba y lo odio que me hayas hecho esto o que yo mismo me lo haya hecho pero supongo que la vida es eso; que te dejen, tener que alejarse incluso cuando deseas quedarte aún sabiendo que no deberías hacerlo. Y no sé por qué, ni qué pensaba en ese momento en el que decidí que lo nuestro ya era historia; supongo que tienen razón, que valoras lo que tenías cuando ya ni lo tienes. He sido uno de esos tontos que no ha sabido verlo hasta ahora y lo único que me queda es seguir como si nada, pretendiendo ser feliz con alguien -que aún haciéndomelo- nunca llegará a ser lo que fuiste tú en mi y no sé por qué a veces me da por pensar que algún día me echarás tanto de menos como lo hago yo y vendrás a buscarme, por eso yo no lo hago; porque yo fui el que se fue y no tengo derecho a hacerlo aún deseándolo pero no me importa, yo sé que estés donde estés, me acabarás buscando; sólo me queda esperar, esperarte.

__



Se le ve feliz así que supongo que realmente lo es. Incluso sonríe sin darse cuenta, de la misma forma que lo hacía cuando me miraba y creía que yo ni le veía; claro que lo hacía pero ahora las cosas son distintas; ahora soy yo la que te mira y sonríe aunque veces ni lo sienta, no porque no te quiera, sino porque duele ver que vuelves a ser feliz. No me quejo, pero sí me duele. Duele vivir constantemente con tu ausencia y que se haga más presente al darme cuenta de que tú has sido capaz de seguir adelante. Supongo que yo también podré pero no es algo que ahora mismo vea, que parece que solo quiero verte a ti. Llego a casa y te busco mientras leo uno de mis libros; ¿te acuerdas cuando lo hacía? Siempre quería leer, ya sabes que lo amaba y lo sigo haciendo y tú siempre ponías caras raras de vez en cuando, me mirabas y yo fingía seguir leyendo mientras me reía; empezaba a reír y tú me imitabas y no había quién nos parase. Nunca nadie podía pararnos, incluso llegué a pensar que ni el mundo entero podría pararnos, que nadie podría con nosotros. Recuerdo la de veces que te cogía las manos cuando intentabas morderte las uñas, y jugaba con ellas aunque en tu cara se viera que eso te fastidiaba pero sé, porque lo veía, que sonreías cuando lo hacía. ¿Te acuerdas tú? Ojalá y lo hicieras y no tuvieras ojos para esa chica que tanto sabe hacerte feliz. 
Me acuerdo, cómo no hacerlo, de que siempre me despertaba la primera y te hacía cosquillas con mis dedos, intentaba no reírme -lo prometo- pero era ver tus gestos involuntarios en tu cara y no poder evitar reírme aún despertando al mundo, aún despertándote a ti. Te cabreabas y yo te decía que te quería, porque sí, porque cualquier hora es buena para hacerte saber lo mucho que llego a quererte. 

Y la de veces que nos hemos quedado mirando películas hasta las tantas, siempre era yo la que insistía en quedarse a verla mientras tú te medio dormías. Ponía los pies encima tuya y me los acariciabas aún sabiendo que tenía cosquillas pero te gustaba sentir mi piel fría en contraste a la tuya que siempre estaba ardiendo. ¿Recuerdas tú la infinidad de veces que me abrazaba a ti incluso en los momentos que no tenía que hacerlo? Siempre protestabas pero me acababas abrazando incluso más fuerte aún siendo de esos que no eran de demostrar las cosas delante de la gente, ni siquiera de mi pero tenías una forma tan especial de decirme que me querías; me mirabas fijamente -qué se yo- minutos, te mordías el labio y sonreías a más no poder y me decías que era una idiota, que no podía ser más tonta, que ojalá dejase de ser tan pesada pero aunque la gente pensara que eran unas simples palabras; yo te miraba a los ojos y, joder, lo bonito que se veían los te quieros en ellos no lo sabe nadie más que yo. Ni siquiera esa chica con la que tanto parece que os queréis y digo parece porque la mirada que le echas no es ni de lejos la que tenías cuando me mirabas dormir y lo sé porque realmente no dormía. 

Tenías esa tonta manía de que cada vez que entralazábamos las manos, no dejabas de acariciar -y no sé si era inconscientemente o no- mis nudillos; lo hacías con tanta delicadeza, como si supieras que era fácil de romper, que era más frágil de lo que parecía. Te empeñabas en cuidarme y protegerme pero no sé si lo hacías de la gente o de ti, supongo que no llegaré a saberlo. Lo que sí sé es que fuimos felices a más no poder, que no había día en el que no sintiera que eras lo único que había hecho bien en la vida; que éramos tú y yo y nada podía ir mal. Eso es lo que siempre quieres pensar, que nada va a poder con esto, que nadie va a poder acabar contigo pero el problema que tenemos es que el que acaba con nosotros es el mismo que también te cuida. Y eso, eso solo lo sabes cuando ya es demasiado tarde pero supongo que la vida es eso; que te dejen, tener que alejarse incluso cuando deseas quedarte aún sabiendo que no deberías hacerlo. Y eso es lo que a veces pasa, que tienes que irte aún sin quererlo, que hay trenes que tienen parada y que no son la tuya; que hay personas que hoy te necesitan y mañana quieren a otra. Y supongo que eso es lo que nos acabó pasando; que ese no era nuestro momento y que quizás no supe hacerte lo suficientemente feliz. Decidiste buscar tu camino y yo intentar fingir que lo busco. Y tú lo encontraste y realmente pareces feliz; eso es lo que la gente dice y lo que yo quiero creerme; quiero creerme que no me buscas en ella; que no echas en falta ni siquiera una pizca nada de lo bueno que teníamos, que realmente sabe cuando tiene que cuidarte y cuando dejarte estar, que sabe que odias que se abracen a ti cuando duermes aunque en ocasiones eras tú el que siempre me abrazaba. Que no te gusta que te besen delante de nadie -aunque a veces he visto que lo haces-, que no te gusta que te toquen el pelo o que te lleven la contraria salvo para hacerte reír, como yo acababa haciendo. Espero que ella sepa todo eso de ti y que realmente tú la quieras a ella y no pienses en mi. Eso es lo que mi mente espera; pero como tú ya sabes y con lo romántica que soy; el corazón siempre es el que manda y el que espera que a cualquier día, a cualquier hora te gires buscándome y yo esté ahí intentando pillarte la mirada y que entonces, solo en ese momento -aunque sea solo unos segundos- pienses si realmente ella es lo que quieres y que -si el mundo quiere- y si tú quieres, todo vuelva a ser lo que era porque vendrás a buscarme. 

Porque hay trenes que pasan dos veces en ésta vida y hay oportunidades que no hay que dejar pasarlas, aunque sepas que al cogerlas, el dolor -en ocasiones- irá de la mano pero ¿y lo bonito que es querer hasta al punto de doler qué? Solo espero que en una de esas te des cuenta de que ella no es yo y me eches tanto de menos como yo sigo haciendo y decidas buscarme porque te das cuenta de que la vida es una jodida mierda si no nos tenemos. Así que adelante, intenta ser feliz, inténtalo de verdad que yo, como siempre, esperaré a que vuelvas y soñaré con el momento en el que por fin volvamos a encontrarnos. 





"Y la de historias bonitas que se ha perdido la vida solo porque crees que es el otro quién acabará viniendo a ti, y lo único que haces es esperar a que pase algo, y lo que pasa es que al final esa persona acaba siendo realmente feliz sin ti solo porque tú crees que si te quiere te buscará, ¿es que acaso tú no lo haces como para hacerlo?"

-Ann

dimarts, 9 de febrer del 2016

Siempre vas a recordarlas, ¿verdad?

Hace unos días, no sé cómo ni por qué, cuando me preguntaron por ti contesté refiriéndome a ti como al chico al que quise y no al que quiero y todavía no sé si lo dije por decir o si realmente siento que es así. Creo que si me hubiese parado dos segundos a pensar antes de responder, quizás te habría llamado -como siempre- aquel chico al que todavía quiero. La verdad es que no lo sé. No lo sé. 

Una parte de mí -esa que quiere seguir con su vida- intenta que todo vuelva a ser lo que era antes de ti porque sé que eso es lo que necesito pero hay veces que llega gente a tu vida, la disfrutas y sabes que tarde o temprano se irá y en ese momento lo piensas y no sabes lo que será de ti pero esa persona se marchará y será feliz de esa forma que te prometió que nunca lo sería sin ti. Y es jodido. Es jodido ver como la gente pasa página, como la gente puede seguir y hace como si nada. Ojalá y yo fuese de ese tipo de personas que siguen sin importar lo que duela, que no miran hacia atrás y que les importa bien poco si hace unos meses era más feliz de lo que es ahora, ese tipo de personas que no tienen miedo a lo que vendrá. Pero... no lo soy; siento que me encuentro en una constante espera por algo que no llega, siento que soy incapaz de seguir sin ese tipo de personas que han sabido hacerme feliz, es... no sé, ¿cómo coño lo hacéis para saber seguir sin la persona que había sido tan importante para ti? De verdad, decírmelo, porque lo hacéis con tanta facilidad que yo en mi puta vida podría fingir que no me duele, que no me importa.

Supongo que mi problema está en que nunca sé irme del todo de la vida de la gente por mucho que ésta siempre encuentre el camino a cómo dejarme. Es sencillo; conoces a alguien, sientes algo especial y que quizás te ha cambiado un poco la vida y disfrutas de ello sin miedo a lo que pueda pasar, compartes momentos -tanto buenos como malos- y se hace un hueco en ti e irremediablemente cuando esa persona decide que ese no es su sitio, que quizás las cosas no son tan bonitas como parece, que puede que no te quiera tanto como decía, que... no sé, que decida que la cosa se ha terminado; esa persona se va sin importar absolutamente nada y yo soy siempre la que se queda ahí, con un trocito de su vida y sin un trocito de mi. Y pasan los años, pasa la gente y siempre es la misma mierda; quieres creer que ésta vez saldrá bien, siempre quieres creer eso, ¿por qué no? Pero al fin y al cabo te acabas decepcionando otra vez, y ya son tantas que has perdido la maldita cuenta, ya no sabes ni la gente que había ni la que ya no está, lo único que sabes es que se han llevado tanto de ti que dudas si aún queda algo de la persona que eras. Y eso es lo que me fastidia, el sentir que alguien es importante y que yo, a veces, no soy ni la mitad de lo que ellos son para mi aunque supongo que a eso te arriesgas, a dar por alguien que al fin y al cabo lo único que va a darte es una patada en los morros y una buena hostia contra la vida, es así pero parece que no aprendo. Sigo como si nada, cuando realmente me duele todo y si os soy sincera ya no sé ni lo que queda de mi, solo sé que por mucha gente que se vaya, por mucho que hable de ti en pasado, aunque ni te mencione o haya quitado las malditas fotos que tenía colgadas en mi habitación contigo; a pesar de eso, no hay día en el que no eche de menos a alguien. 

Y supongo que echar de menos forma parte de la vida, lo que creo que no es tan bonito es desear que todas y cada una de esas personas vuelvan cuando sabes que ellas ya ni te recuerdan.

-Ann.


dimarts, 8 de desembre del 2015

El miedo.

No sé si es que soy yo que últimamente observo todo con lupa o qué es lo que pasa pero me estoy dando cuenta de algo; la mayoría de las personas vivimos con un miedo constante a todo; ese miedo a no saber qué va a ser de nosotros, el miedo de si vamos a elegir bien en la vida, si seremos capaces de continuar, si lo que hago hoy es lo que realmente quiero o me hace feliz, miedo a fracasar, a que todo salga mal, miedo a los cambios o a sentirte perdido. Miedo a no encajar o a fallar. Miedo a equivocarse.

Al fin y al cabo, miedo.

¿Por qué? Si las mejores cosas, los mejores momentos son aquellos en los que hacemos las cosas sin pensar, son esos los que más nos hacen felices. Esos en los que no puedes dejar de reírte e incluso lloras de felicidad. Tendemos a dar mil vueltas a cada cosa solo para escoger la elección correcta pero, ¿quién decide si es o no la correcta? No lo hace nadie, creo que eso es solo decisión nuestra así que no tengas miedo en hacer algo que crees que es lo correcto para la gente si eso no te hace feliz; haz lo que realmente a ti te parezca bien -aunque esté fuera de lugar- pero hazlo si realmente te hace feliz. A ver... claro que a veces hay que pensar las cosas antes que hacerlas y darle un par de vueltas pero no lo hagas con todo y disfruta de lo que te viene y de lo que venga; sin importar si en algún momento vendrán momentos malos... creo que para llorar siempre habrá tiempo pero si eso que sea mejor después de haber vivido un poco más.

Deja de tener miedo a qué será de ti porque tú eres quién lo acaba decidiendo, no tengas miedo a encontrarte en medio de una decisión que puede cambiarte la vida; si tiene que salir bien, saldrá bien, sin importar nada más. Y si te hace feliz, has elegido bien por mucho que dejes otra decisión por el camino, por mucho que pierdas otra opción; la vida está llena de opciones. No tengas miedo a no ser capaz de continuar; porque incluso quién menos creía poder, pudo. Y pudo porque nunca se rindió. No tengas miedo a fracasar, porque todos en la vida -al menos una vez- hemos fracasado pero lo hemos intentado; y es que la vida está llena de fracasos que nos hacen ser quién somos pero no dejes que éstos te impidan volver a intentarlo. No dejes que ese miedo, ni ningún otro pueda contigo. No tengas miedo a que todo salga mal; no... sé que mucha gente y me incluyo pensamos así pero es que no entiendo esa tontería de que cuando todo nos va bien siempre pensamos "es cuestión de tiempo que todo cambie" o "es raro en mi el estar tan feliz", ¿por qué no dejamos esos miedos y esos pensamientos a un lado? ¿por qué no lo intentamos? Y en vez de pensar esas mierdas de que es cuestión de tiempo que eso acabe, ¿por qué no disfrutamos como niños de lo bueno que nos viene? Yo quiero hacerlo, de hecho voy a hacerlo. Nos empeñamos en ser negativos o simplemente es que nos sale solo pero perdemos el tiempo en ello cuando podríamos hacer cosas tan bonitas, cómo vivir.

Acabemos con ese miedo que tenemos a los cambios; porque sí, sabemos que muchas de las veces que algo cambia, ya nada vuelve pero crecemos, maduramos, vivimos, nos caemos y eso quieras o no, nos va a cambiar y no es malo, no lo es. Hubo un día que alguien dijo que para crecer a veces hay que saber romper con la gente, romper con el pasado e incluso con uno mismo; romper con todo eso porque cuando eso pasa nos dan la oportunidad de conocer a gente nueva, de mejorarte a ti mismo todo aquello que por dentro no te gusta, te da la oportunidad de nuevos principios por mucho que acabes de cerrar un final doloroso. Que no os dé miedo romper, de hecho se rompe a diario, rompemos a diario y aquí seguimos, a pie de cañón dispuestos a que en un futuro tengamos que volver a romper con más gente que ahora quieres pero así es la vida, se basa en riesgos que hay que saber tomar, que valgan la pena tomar y que mientras los vives, te hagan feliz.

No tengas miedo a sentirte perdido y no me digas que nunca lo has sentido pero está en tus manos el volver a encontrarte, el ser tú y el darte cuenta de que no vale una mierda sentirse así, que lo único que haces es perder tiempo que podrías dedicar con toda aquella gente que te ayuda día a día a ser un poquito más feliz. No digo que no puedas sentirte así; de hecho sé que algún día te sentirás así pero no dejes que eso acabe contigo; llora sí quieres, grita, pega, pelea pero nunca, escúchame, nunca dejes de perderte del todo... no sé, es bonito descubrirse y encontrarse poco a poco, inténtalo.

No tengas miedo a no encajar o a fallar. Siempre habrá gente que no será para ti pero eso no quiere decir que no puedas formar parte de alguien, formar parte de algo. Quien te quiere lo hará siendo tú y no fingiendo ser otra persona; conocerás a gente que no te entenderá o que te fallará o incluso que quizá te decepcione pero, ¿y qué? Así es como al fin y al cabo acabamos aprendiendo y déjame decirte que tendrás que tropezarte con mucha gente con la que no encajarás pero que llegará el momento en que encontrarás a esas personas que hace mucho que buscabas. Y te recuerdo que lo que vale la pena nunca es fácil; así que tropieza con gente con la que vas a tener que romper y dejar atrás hasta llegar a aquella que sepa entenderte y se quede contigo.

Y, escúchame, no tengas miedo a equivocarte, habrá millones de errores en tu vida -o quizás no tantos para ti- pero en eso se basa; eso querrá decir que no dejas de intentarlo, que no dejas de luchar por ello; querrá decir que habrás dejado el miedo a un lado -ese que muchas veces no sirve de nada- y te habrás dejado la piel en ello; aunque te equivoques, porque... ¿quieres saber un secreto? Si te equivocas es porque estás haciendo algo grande, ¿sabes el qué?

Vivir.

-Ann.

dimecres, 25 de novembre del 2015

Sé feliz y deja que la gente se pregunte el por qué y no el por quién.

Nos empeñamos en creer que la felicidad está al lado de alguien y yo la primera, aunque no lo parezca. Me he pasado meses creyendo y sintiendo de verdad que tener en mi vida a alguien especial, solo por ese hecho, el tenerle; me hacía la persona más feliz del mundo; porque sí, porque pasan los días y los recuerdos crecen y eso quieras o no; si son buenos, te hace sonreír, te hace sentir casi feliz. Y digo casi porque soy una de esas personas que no cree que la felicidad se consiga con tanta facilidad. Pero sí, he sido e incluso a veces, cuando me vengo abajo; sigo siendo de esas que siente que una vez que esa persona que quiero se ha ido; mi felicidad se ha ido con ella y... no quiero pensar así, de hecho me obligo a no pensar así porque si dejo que mi vida dependa de alguien solo por el hecho de sentir que esa persona me ha reconstruido, una vez que se vaya volveré a estar hecha una mierda y no quiero eso para mi.

No quiero sentirme que cuando me falta alguien, me falto yo por eso digo que la felicidad no está al lado de alguien; puedes compartirla con gente a la que quieres pero no te la da nadie, te la debes de dar tú porque si dejas que todo esto dependa de una persona estarás jodido porque en la vida vienes solo y, al fin y al cabo, te irás solo por mucho que la compartas con alguien por eso quiero que entendáis que no debéis depender de otra persona salvo de ti. Y estoy aquí para que vosotros no cometáis ese error de creer que el mundo se acaba solo porque alguien te ha dejado, solo porque alguien no ha sabido ver en ti algo como para quedarse, solo porque ese amigo se ha ido así sin más... no quiero que sientas que cada vez que te deja alguien, eres menos feliz. Y te lo digo porque no quiero que vivas con el miedo de que la gente te deje o te olvide, no quiero eso porque en su día yo ya lo viví, y te lo digo porque es lo que me ha enseñado la vida, el tiempo y los palos que he llegado a llevarme.

A ver... sé que no puedo evitar por vosotros el que tropecéis constantemente con piedras que sentís que queréis pero creo que cada uno deberíamos de ser conscientes y ser capaces de decir "basta" cuando alguien nos hace daño por mucho que en ese momento sintáis que no podréis seguir sin esa persona porque a veces decís "no puedo" y es un "no quiero". Y no queréis porque tenéis miedo de lo que vendrá después y preferís quedaros ahí aún sintiendo que una persona os duele, os quedáis como si nada sin saber que ahí fuera puede haber una persona que realmente sea para ti en todos los sentidos pero como habéis dejado que vuestra razón de despertar sea una persona, no puedes dejarla ir. Y lo entiendo; yo lo he vivido pero de la misma forma que sentía que mis razones para continuar las tenía una sola persona, también te digo que después de esa persona también hay algo... ¿quieres saber el qué?

Hay vida, Hay vida... al principio es jodido pero aunque no lo creas con el paso del tiempo ya casi ni duele; y aunque al principio yo también era así, era un constante "¿cómo quieres que le deje si me ha hecho sentirme feliz? ¿si me ha hecho sentirme como nunca me he sentido?" Tenía ese miedo de no ser capaz, ¿sabes? Y entonces entendí que quería sentirme así de especial de nuevo pero no porque alguien me lo dijese o me lo demostrase sino porque yo me sentía especial por mi misma, por lo que soy, por lo que he sido capaz y por lo que sé que podré hacer. Admito que al principio te acojona el dejar ir a alguien que realmente sientes que lo es todo pero una vez que lo haces y aprendes a que hay vida después de esa persona, no todo es tan jodido. Yo he vuelto a sonreír, a disfrutar, he vuelto a reírme hasta dolerme el estómago y hasta llorar. Y... con esto quiero decir que no solo... no sé, es mi forma de decir que hay vida después de cualquier persona, que el mundo no se acaba porque te hayan roto el corazón y que no solo hay un tren en esa estación; hay miles aunque al principio cuando todavía duele solo esperas a uno y por tonta o por gilipollas, no eres capaz de ver a los demás. Solo por miedo a sentir que cualquier otra persona no será suficiente para hacerte feliz. Pero sí las hay, hay más personas con las que compartir la felicidad y toda una vida y digo compartirla porque tenerla y descubrirla, de eso tienes que encargarte tú, ni otra persona ni nada. Eso depende solo de ti o al menos así debería ser. Que te sientas feliz porque tú has hecho sentirte así y no porque una persona te dice que te quiere y que nunca se irá porque probablemente si lo haga, todas tarde o temprano, se distancian o se marchan. Todas menos tú y eso a veces se nos olvida. Se nos olvida que nuestra vida es solo nuestra.

Así que si te preguntan que por qué eres feliz, contesta que por ti y no por ese gilipollas que ahora te ha roto el corazón o por esa chica idiota que no supo valorarte cuando te tuvo, solo por ti. Solo para ti.

Sé feliz y deja que la gente se pregunte el por qué y no el por quién.


-Ann.

divendres, 13 de novembre del 2015

Cree en ti y no en la gente.


nunca dejes que alguien te diga que no puedes hacer algo; ¿acaso ellos tienen alguna idea de quién eres o hasta donde eres capaz de llegar? Mira, la mayoría de la gente que me rodea siempre me repite que no llegaré a nada o que no sé hacer nada; siempre e incluso hay veces que no sé por qué, me da por creerles. Supongo que por tonta y porque hay veces que cuando estás abajo siempre hay gente dispuesta a hundirte un poco más, porque sí, porque les apetece y porque les viene bien. Y en su día eso me dolía un montón; creía que si la gente decía que yo no valía nada o que no llegaría nada era porque quizás tenían razón pero con el paso del tiempo me di cuenta que si lo decían era porque no me conocían, porque no sabían quien era yo y de lo que era capaz y de lo que soy capaz de hacer por todo aquello que realmente me hace feliz, por aquello que para mi es importante.

Nunca me doy por vencida, por muy jodida que esté o por muchas malas rachas que vengan. Siempre acabo alzando la vista aún estando al borde del precipicio y me digo "ahora no, no es momento de caer" y sigo pisando fuerte sin importarme cuando llegará esa caída, no me importa, no me preocupa saber que caeré porque sé que por muchas cosas malas que me dé la vida, ella no podrá conmigo si sigo con estas ganas de todo. Porque es así; me da igual tener días malos si luego al final acabo luchando para tener de buenos y... eso hago; no me importa que a veces el miedo me venza ni que me acojone el hacer cosas nuevas porque si no intentas algo nunca llegarás allí donde tú quieres. Creo que es muy fácil sentarse, decir que quieres algo y ni intentarlo; entonces déjame decirte que entonces quizás si que hay gente que tiene razón; no llegarás ahí donde quieres si no luchas por ello.

¿Sabéis? Yo siempre he sido muy soñadora pero no de "quiero esto" o "quiero lo otro" normalmente soñadora de sueños imposibles que me hacen feliz junto a personas y aunque a veces me digo a mi misma que estoy loca, me gusta ese tipo de locuras de soñar cosas imposibles y de intentar cumplirlas porque lo mejor de ello es que hasta ahora ya he cumplido muchas. Soy ese tipo de persona que no para hasta conseguirlo, que tiene metas, que tiene sueños que por muy difíciles que sean, no se rinde. No se detiene porque siento que no me vale la pena rendirme si lo que quiero sé que me va a hacer feliz. Y no, no soy ese tipo de gente que cuando consigue algo, le quita el valor que hasta ahora tenía, no necesito perder algo o conseguir algo; para dejar de valorarlo. Y todo esto lo he aprendido con el tiempo; lo he aprendido escuchando a gente diciendo que no lo conseguiría porque llega el punto de que tienes que hacer oídos sordos y cometer esas locuras que para ti te mantienen cuerda así que no dejes que la gente piense o diga de ti cosas que ni saben porque al fin al cabo la gente solo conoce lo que tú dejas conocer.

Así que solo voy a pedirte una cosa; pase lo que pase; tengas momentos buenos o momentos malos, nunca dejes de luchar por algo, nunca dejes de creer en que puedes llegar ahí donde tú quieres. Y que te de igual lo que la gente diga porque ésta siempre hablará pero ¿sabes qué? Lo que importa es lo que pienses tú, lo que creas tú y si eso por lo que luchas te hace feliz, no te detengas  hasta conseguirlo. Y sobre todo que no te de miedo el fracaso o el creer que te equivocas porque estar un poco loco cuando se trata de soñar a veces es los que nos da la felicidad.

-Ann

dimarts, 10 de novembre del 2015

Ni eres ni volverás a ser.

¿recuerdas lo que fuimos juntos? ¿recuerdas lo mucho que nos necesitábamos y lo felices que éramos? ¿recuerdas la primera vez que me dijiste que me querías? Creo que nunca en la vida me había sentido tan nerviosa aún sabiendo de sobras que solo podía decir una cosa ante eso; yo también. Recuerdo lo nerviosa que me puse al oírtelo decir por primera vez, porque muy en el fondo lo sabía pero a veces las personas necesitamos oírlo, necesitamos que nos lo demuestren por miedo a que llegue el día en el que ya no lo sientas.

Era mi jodida canción favorita el oírte decir que me querías, si pudiera a estas alturas me la seguiría poniendo en modo repetición para no olvidarla pero la putada es que ya no estás aquí para cantármela. Han pasado los meses y... joder, hay heridas que todavía duelen. Y duelen porque no tengo el valor de dejar de escribirte; siempre me repito "deja esta mierda ya" o "no escribas nunca más porque sabes lo que luego vendrá" pero es mi forma de dejar escrito en algún momento de mi vida lo mucho que me llegaste a hacer sentir. Y mira que ya te he escrito, joder, pero cada día tengo muchas más cosas que decirte; como por ejemplo; qué coño has hecho para irte y dejarme aquí con los recuerdos, cómo por qué te fuiste así sin más solo por miedo cuando ahora nada te acojona, por qué ni siquiera pudiste intentarlo cuando ahora luchas por todo aquello que se te pone delante, por qué cojones pudiste irte como si realmente no te doliera ni una mínima parte de lo que a mi me sigue doliendo. ¿Por qué?

Supongo que hay preguntas sin respuesta aunque muy en el fondo me gustaría tenerlas.

¿Recuerdas la de veces que siempre volvías a mi? Porque siempre encontrabas la forma de irte y buscabas alguna excusa barata para poder volver y que yo te dejara pero lo que no sabes es que no necesitabas ninguna; me mirabas y todo cobraba sentido, ¿cómo iba a dejarte fuera de mi vida si siempre volvías? Así de enamoraba estaba, ¿es que no lo veías? Y lo que me fastidia aún más es el ver y el saber que has seguido adelante sin mi cuando hace meses prometías que nunca nada iba a ser igual en tu vida si yo no estaba en ella. Y yo me lo creía, ¿cómo no iba a hacerlo? Lo decías tú.

Recuerdo, también, que una vez alguien me dijo que si me enamoraba de alguien que escribía, nunca moriría; lo que no me dijo es qué era lo que pasaba cuando esa persona que te escribió, empezaba a escribir a otra. Eso te destroza por dentro, acaba contigo y arrasa todo a su paso sin importar cómo acabes. Pero supongo que en parte tenía razón; porque yo escribo o mejor dicho, le escribo y sé que una parte de mi siempre lo hará y eso hará que nunca muera porque no estoy preparada para dejarle morir y eso, eso sí que es una putada. El sentir que no puedes dejar ir algo que te hace daño porque tú, así de tonta, albergas esa esperanza de que las cosas vuelvan a ser lo que eran. Pero ni fuimos, ni seremos y no sé lo que me duele más; si ser de aquellas que esperan algo que no llega o de las que finge seguir cuando ni siquiera tienen ganas, que fingen que todo está bien y que tarde o temprano llegará alguien que te quiera. Y una mierda.

Y una mierda.

Porque en esos momentos lo único que quieres es que vuelva quién no vuelve pero mientras te engañas diciendo que todo pasará, que las cosas mejorarán y que tú serás la misma que eras antes de conocerle pero han pasado tantos meses que ya ni te recuerdas. Que ya no sabes ni cómo era tu vida antes de esa persona y una parte de ti no quiere ni volver a ella porque sabe que cuando realmente eras tú era con él. Y ya no está, ni fuisteis, ni sois, ni eres, ni volverás a ser. Y eso, eso sí que es una verdadera putada.

-Ann.