divendres, 24 d’octubre del 2014

Voy a seguir prefiriéndolo a él todo lo que me queda de vida.



Queridísimo diario...

He tenido que besar otros labios para darme cuenta que los que quiero son los suyos. Ha sido extraño, creía que en ese beso las cosas cambiarían pero solo ha sido eso, un triste y mísero beso que no ha hecho mella en mi. No he notado cómo el corazón se me aceleraba ni como aparecían de nuevo esas puñeteras mariposas. Nada, absolutamente nada. Vacío. Tan vacío como el que él me ha dejado aquí. Y por eso desde aquí te pido que vuelvas, que vengas como una vez viniste a mi vida sin saber que ibas a cambiarla. Vente un ratito más, anda. 

Ven y te digo que me he dado cuenta de que ya pueden venir miles que tú seguirás siendo ese primero. Seguiré besando si no vienes hasta que aparezca uno que me haga sentir- si puede- la mitad de lo que tú. Y mira que lo intento, chico, intento que con esos besos, con esos abrazos que me doy con ellos, con esas tardes de risas..intento sentir algo pero no sé que tienes que no desapareces tan fácilmente de mi. Intento convencerme que esa risa que ellos me dan podría ser la mejor para despertar, me quiero convencer de que podría acostumbrarme a que alguno de ellos me invitara a cenar, que me abriese la puerta de ese bar, que me dejase su chaqueta cuando haga frío, que entrelace su mano con la mía, que se ría de mi risa, que me bese la punta de la nariz y el lado derecho de mi cuello esperando perdernos después. Podría acostumbrarme pero no quiero hacerlo porque hoy- y siempre- va a apetecerme más que seas tú el que quiere besarme aún sabiendo que acabo de pintarme los labios y que odio que hagas eso. Voy a seguir prefiriendo tenerte a ti al otro lado de la mesa en ese bar mientras nos tomamos un par de cervezas sabiendo que yo dejaré la mía a la mitad y tú tendrás que terminarla, me va a seguir apeteciendo más que seas tú el que me pase el brazo por encima de los hombros para protegerme del frío porque esa es mi mejor chaqueta, voy a seguir prefiriendo que sean tus manos las que agarren las mías mientras nos hacemos el amor el uno al otro, voy a seguir prefiriendo perderme y volverme loca en cualquier parte del mundo- tu cama si quieres- que en cualquier otra. 
Van a seguir siendo tus brazos mi mejor refugio, voy a preferir durante el resto de mi vida pelear contigo por tus mentiras que besar a otros intentando olvidarlas. Prefiero acostumbrarme a que sea tu calor el que está en el otro lado de la cama, a que seas tú el que se quede esas largas noches despierto haciéndonos reír como niños y queriéndonos como tal. No hay mejor manera de quererse que esa. Hoy- y siempre- como ya te he dicho; me apetece más tenerte sentado junto a mi en el sofá mientras vemos cualquier película y tú sin darte cuenta empieces a acariciarme la pierna sabiendo el efecto que eso tiene en mi. Siempre voy a seguir prefiriéndote a ti por eso te pido que vuelvas, que no hay clavo que vaya a sacarte porque te has clavao' pero bien. Quiero que sea contigo cada una de nuestras peleas, que sea a ti al que le reproche que te hayas olvidado de llamarme y me hagas reír mientras intento enfadarme contigo por tu mala memoria, quiero que seas tú con el que cometer la mayor locura, la de escaparnos, la de ver mundo buscando las mejores vistas sabiendo que ya las tengo conmigo. Que eres tú por el que quiero que se me corra el pintalabios porque el rímel ya lleva noches corriéndose como noches nos corrimos juntos. 
Eres tú el que quiero y el que voy a seguir queriendo, tú que con un simple roce de tu mano con la mía al conocernos sentí eso que mucha gente decía que sentía cuando encontrabas a la persona que tanto ibas a querer, ese roce que me hizo pensar 'no te asustes pero estás a punto de querer más fuerte que ninguna otra vez has querido' y no me equivoqué joder, pienso en ti y ya se me eriza la piel como si estuvieses aquí y me acabases de susurrar las tremendas ganas que tienes de mi. Y me lo imagino, tío, y el corazón me va a mil; te imagino aquí, justo detrás abrazándome mientras me apartas el pelo- ese en el que te perdías- y siento como si estuvieses besándome el cuello como muchas otras veces hiciste y siento que el corazón me va a salir del pecho sabiendo que ningún otro va a provocarme eso. Que, joder, te pienso y, mírame, parece que vaya a darme un ataque al corazón de lo que te quiero y eso ya no lo siento con ningún otro ni queriendo. Y es así queridísimo diario, voy a seguir prefiriéndolo a él todo lo que me queda de vida. 


-Ann.

dijous, 23 d’octubre del 2014

Lo que yo te he querido a nadie más voy a querer.


Estoy cansada de prometerme cosas que soy incapaz de cumplir;
Me prometí continuar con mi vida y aquí sigo, ella continúa sin mi.
Me prometí dejarte atrás pero la que se ha quedado ahí soy yo, entre los recuerdos.
Me prometí no pensarte y mi mente ya se sabe de memoria la cantidad de lunares que tienes en la espalda.
Me prometí no llorarte pero estoy intentando comprobar cuando se me acabarán las lágrimas para ti.
Me prometí no esperarte y aquí sigo, esperando que anuncien el siguiente tren a tu vida pero parece que nunca llega.
Me prometí no perder el tiempo pero es que por ti siento que esto no es perderlo. 
Me prometí dejar de quererte y al final sólo he conseguido dejar de quererme.
Me prometí odiarte pero solo lo hice porque no quisiste quedarte.
Me prometí que las cosas irían bien pero no creo que llorarte cada noche encerrada en mi habitación sea el 'bien' que yo quería. 
Me prometí dejar de buscarte pero de la misma forma que el poeta no es nada sin su musa, yo no soy nada sin ti. 
Me prometí que si tú me hacías herida te echaría de mi vida pero aún habiéndome roto- y eso es peor que cualquier rasguño que puedas causarme- te quiero en ella.
Me prometí que si las cosas no mejoraban, que si el sol no salía; yo haría que saliese. 
Me prometí -por aquella gente que me quiere- que pasaría página pero no eres solo una página que pueda pasarse como si no tuviese nada de valor escrito en ella.

La gente me veía hundida y no paraban de decirme que las cosas iban a ir bien pero yo me reía porque sabía que no, porque no son solo dos días echándole de menos. No me digáis que no es para tanto; cuando os enamoréis ya me contaréis si es o no tanto como para sentirte tan perdida como ahora yo me siento. ¿Cómo se le mira al chico que tanto has querido después de perderle? ¿cómo? ¿cómo lo hago sin que se note que le sigo queriendo? Duele, joder si lo hace, y sé que es normal llorar. Lloras porque acabas de llevarte el palo de tu vida y en esos momentos no crees que exista dolor superior a ese, es normal; la herida es reciente y aún está abierta y tú como una gilipollas no dejas de tocarla e impides que cicatrice. Te duele y aún así la rozas sin dejar que se cure porque eso es lo único que te queda de él. La primera noche dolió más que cualquier otra pero iban pasando las noches, los días, los meses y a día de hoy el dolor aún no ha desaparecido pero siento que he aprendido a vivir con él sabiendo que eso es lo único que me queda de ti. Llegará el día en que me mire al espejo y ya no vea esa herida, no la sienta pero tanto tú y como yo sabremos que ha estado ahí, me habré recuperado de ti; de tu ausencia, de tus promesas, de tus palabras, de tus te quiero, de tus sentimientos que a la larga fueron desapareciendo y en ese momento sonreiré al espejo sabiendo que me he recuperado de ti; que encontré la forma de seguir sin ti aún sabiendo que si por casualidad el mundo te pone en mi vida; esa herida volverá abrirse no por si sola sino por mi, yo misma lo haré porque lo que yo te he querido a nadie más voy a querer.

-Ann.

Me gustaría..



Quiero que pares atención a esto que voy a decirte, me gustaría poder estar ahí para decírtelo pero hoy solo vas a poder leerlo;

Me gustaría estar justo delante tuya y mirarte fijamente a los ojos como otras tantas veces he deseado. 

Me gustaría poder acariciar tu mejilla derecha y que cerrases los ojos ante ese roce que puede contigo. 

Me gustaría poder oírte respirar y que por ende mi respiración se volviese más pesada de los nervios al tenerte cerca. 

Me gustaría poder tenerte delante y ser lo suficientemente fuerte para no llorar. Y te lo escribo aquí porque parece que ésta es la única forma de llegar a ti.. me gustaría poder decirte a la cara todo lo que llego a odiarte por haber aparecido sin más y haberte ido de la misma forma como si aquí dentro no importara nada. 

Me gustaría poder cruzarte la cara de una bofetada y aún así ese dolor no sería ni la mínima parte del dolor que he llegado a sentir aquí dentro cada vez que te ibas y no volvías. 

Me gustaría poder decirte que no te quiero en mi vida pero ambos sabemos que si te tuviese delante me tiraría a tus brazos porque el quererte puede más que cualquier odio que estoy intentando tenerte. 

Me gustaría que te acercases a mi y tener la suficiente fuerza para apartarme de ti y decirte que toda esta mierda ha acabado pero ¿sabes qué pasaría? Que entonces vendrías tú como siempre y con un par de palabras me ablandarías el corazón como si aquí no pasara nada, me dejaría abrazar y me refugiaría en tus brazos odiando que tengas ese poder en mi, ese poder de hacerme más débil. 

Me gustaría poder decirle a la gente qué coño nos pasó pero ni yo lo sé, solo sé que de un día para otro yo para ti ya no existía.

Y me gustaría poder decir 'basta', alejarme de ti una vez por todas pero por más que lo he intentado no lo consigo, no paro de decirte adiós y ninguno parece ser el definitivo; y en días como hoy lo necesito, necesito que te vayas de una vez por todas y echarte de menos y llorarte todo lo que tenga que llorarte. Sigue con tu vida si quieres, yo lo intentaré..no quiero prometerte que las cosas van a ir bien pero no tienes por qué detener tu vida porque una gilipollas como yo no sepa dejar de quererte cuando ahí fuera puedes tener a miles que te quieran. Yo si fuese tú, me iría..ya no tienes nada más que perder cuando a mi ya me has perdido. 


-Ann.

dimecres, 22 d’octubre del 2014

¿Cómo se dice adiós sin doler?


Él vino para quedarse pero la única que no podía quedarse aquí era yo; ¿y cómo se le dice a esa persona que vas a irte? ¿cómo se le dice que a la larga va a ser más feliz sin ti? ¿cómo se le dice que a partir de ahora va a tener que vivir sin tenerte ahí para sacarte de quicio? ¿cómo se le dice que no vas a contestar a sus llamadas? ¿cómo se le dice que de ahora en adelante ya no va a tener tus buenas noches? ¿cómo se le dice que tiene que aprender a pasar de ti un día para poder así pasar más días sin ti? ¿cómo se le dice adiós sin doler? Yo sólo sé hacerlo escribiendo; no te prometo que no te vaya a doler pero ésta vez la que no puede soy yo; no puedo hablarte y fingir que aquí dentro no siento nada. No puedo reírme contigo cuando sólo tengo ganas de llorar por ti. No puedo seguir con mi vida si te sigo teniendo en ella, últimamente no puedo con nada..me he quedado sin apenas fuerzas para seguir. No sé que coño has hecho conmigo porque yo antes era más fuerte, joder, no me hundía por todo y si lo hacía podía vivir con ello pero vienes tú y rompes mi vida como si nada, como si no te importase; y lo haces para luego no quedarte y me duele. Me duele porque nos quisimos, lo hacíamos y sólo quiero creer que eso puede volver pero sé que no. No vamos a volver allí dónde éramos felices y me empeño en creer que sí, siempre he sido de esas que se niegan a aceptar las cosas, y ésta es una de esas veces en las que sé que todo ha terminado y aún así quiero creer que no. Me gustaría poder mirarme en el espejo y gritarme '¿tu eres gilipollas o qué?' poder decirme 'que no va a volver a quererte como lo hacia' o 'nada va a ser como antes y lo sabes, hazte a la idea, joder' pero me miro en el espejo y lo único que hago es romper a llorar, romper, sí, un poco más de lo que ya estaba desde que me dejaste. Y por eso y muchas otras cosas no puedes quedarte porque me dueles. Me duele que te quedes y fingir que tengo ganas de abrazarte cuando lo único que quiero hacer es besarte el resto de mis días; te dije que cuando yo quería lo hacía para siempre y no querías creerlo pero, mírame, lo hago y no planeo dejar de hacerlo. 


-Ann.

Me voy a ir, despacito, mientras duermes; para que no te duela..


Estoy buscando las palabras exactas para decirte que quiero irme sin hacerte daño, despacito, mientras duermes. Me iré sin avisar para que no duela; me despertaré y pasaré otra de esas noches en vela a tu lado, mirándote, pensándote y acariciándote una última vez. Te susurraré lo mucho que voy a echarte de menos y dejaré un beso en el aire para cuando te despiertes. Recogeré mis cosas y tranquilo, que los recuerdos se vienen conmigo y, apoyada en el marco de la puerta de tu habitación me quedaré con cada uno de los detalles de tu respiración, con ese sonido tan característico que había llegado a ser mi mejor despertador y te miraré intentando mantener vivo tu recuerdo. Cerraré la puerta despacito dejando fuera los miedos para que descanses una noche más, tranquilo que esté donde esté yo te cuidaré y si me voy, no es por ti; es por mi, porque a la larga cuando tú decidas irte, cuando tú quieras dejarme, yo no podría soportarlo. Porque te buscaría de la misma forma que te busco ahora y eso que ni he llegado a tenerte y, cariño, por eso me voy. Porque si me voy ahora quizás no me dolerá tanto como me hubiese dolido si me hubiese pasado las noches cuidando tus sueños y soñando despierta contigo durante el resto de mis días.


-Ann.

No hay lugar más bonito que su pecho, y si lo hay; dímelo


Dime cualquier lugar bonito en el mundo que estoy segura que estar a su lado lo supera; atrévete y dime, porque dudo que haya lugar más bonito que encontrarse apoyada en su pecho mientras con tu dedo haces figuras abstractas y a su vez, él acaricia lentamente tu espalda, con esas manos que escriben la mejor poesía que nadie te ha escrito y estampa en tu espalda los mejores versos que ésta noche puede escribirte. Y le escuchas como respira, pausadamente, por ti. Y le miras desde su barbilla y ahí la tienes, esa sonrisa. Esa por la que tanto suspiras y, le observas como aún con los ojos cerrados, te sonríe sabiendo que le miras. Y allí, apoyada en su pecho, mirando su pelo revuelto, el lunar en la parte derecha del cuello, el pendiente en su oreja, esas largas pestañas de las que te colgarías cada noche si pudieras, justo ahí, sabes que aún subiéndote a la torre más alta y mirando el paisaje tan precioso que podría haber, sabes que no hay lugar más bonito que esconderse en su clavícula sabiendo que no hay miedo y no existe nadie sobre la faz de la tierra que te haga sentir como en casa que estando con él.

-Ann.

Estaba dispuesta a saltar al vacío por ti..


Estaba dispuesta a saltar al vacío por ti, a tirarme sin pensarlo dos veces, a seguir sin mirar atrás y ahora parece que he caído al vacío más grande que me he encontrado a lo largo de toda mi existencia y ya no estás ahí, arriba, mirando como caigo. Parece que sólo yo estaba dispuesta a caer por los dos, a levantarme a pesar de las heridas en las rodillas, a sonreírle a todo lo malo y a apretar los dientes aunque las cosas se pusieran duras. Estaba dispuesta a abrazarte aún teniendo yo más ganas de ser abrazada y de llorar hasta acabar con cada uno de mis miedos, hasta cerrar a presión cada una de mis heridas sin saber que, aquel al que abrazaba, las hacía más profundas día a día, sin darme cuenta porque cuando quieres, no quieres perder y las heridas parecían menos heridas contigo sin saber que tú, las hacías eternas con cada mirada, con cada risa que a cualquiera le dabas; incluso a mi..

-Ann